Iniciar un viaje con niños puede ser toda una experiencia. Para evitar o reducir al máximo los problemas es necesario ser previsor y preparar con antelación la ruta y las paradas que se van a realizar. También es conveniente preparar a los pequeños para el largo trayecto. Juegos, caramelos y algunas medidas preventivas –tales como pastillas para el mareo- son indispensables.
Todos los padres se quejan de que nada más arrancar el coche, los niños empiezan a preguntar cuánto falta para llegar al punto de destino. Es normal ya que se encuentran enclaustrados dentro del automóvil y sus movimientos son muy limitados. Hay que asumir la mentalidad de los más pequeños e intentar que la experiencia sea positiva para todos los que viajan en el coche.
Determinar la ruta de viaje que se va a seguir. Con niños menores de 10 años es conveniente no ir a la aventura, ya que necesitarán frecuentes paradas y el hecho de no haberlas previsto puede desembocar en problemas más graves, como no saber dónde calentar un biberón o encontrar un aseo en condiciones óptimas.
Dejarles aportar su grano de arena. Para que los niños asimilen mejor el desarrollo del viaje es necesario que participen en su planificación. Un buen método es dejar que señalen los lugares que pueden ser de su interés en algunos folletos de los diferentes trayectos que se van a realizar.
Motivar su curiosidad y establecer como de particular interés alguna de las paradas que ellos elijan, harán que se impliquen en la organización de los preparativos del viaje. Es bueno dar a los niños información acerca de dónde van a estar y las distancias en términos que ellos entiendan (cinco veces la distancia de la casa al colegio o al Zoo).
Dejar que ellos preparen una mochila con los juguetes o las pequeñas cosas que desean llevar. Algunos juguetes y cuentos harán que el trayecto se les haga más corto y que asimilen mejor el estar sentados durante tanto tiempo.
Paradas divertidas. Durante el trayecto la regla de oro es saber establecer las suficientes paradas y evitar creer que cuanto antes se llegue al destino mejor será. Es el peor de los errores, ya que su paciencia y la de sus hijos será puesta a prueba y significará un mal principio de una estancia fuera del hogar.
Los pequeños necesitan un mayor número de paradas, ya que se sienten bastante limitados al estar más de una hora encerrados en el coche. También hay que saber sacar partido a los momentos de descanso. Al mismo tiempo que sirven para ir al aseo o comer algo, es aconsejable buscar algo que ver o hacer en ellas. Detener el coche y obligar a los pequeños a quedarse al lado del automóvil, sólo provocará su aburrimiento, lo que desembocará en un empeoramiento de la situación.
Juegos para todos. Contra el aburrimiento es bueno que en sus mochilas se incluyan algunos juegos y juguetes que sean de fácil manejo en el coche. Existe una amplia gama de juegos magnéticos que permiten jugar al parchís o al ajedrez sin temor que las fichas salgan volando en el primer bache. También unos cuantos lápices de colores y un cuaderno pueden ser elementos de distracción. Para los bebés es bueno colocarles a su alcance determinados juguetes que les hagan sobrellevar el recorrido.
También conviene conocer algunos populares juegos de palabras, fáciles de poner en práctica en el automóvil, y en los que pueda participar toda la familia. El Veo, veo; la búsqueda de matrículas capicúa, reconocimiento de señales de tráfico, etc.
PARA EVITAR MAREOS.
Actitud. No es insólito que los más pequeños lleguen a marearse el coche. Existe un factor físico relacionado con el movimiento y otro factor psicológico que viene muy sujeto al aburrimiento y el enclaustramiento. Es frecuente que los mareos provengan de fijar la mirada por la ventanilla lateral, lo que hace no establecer un punto fijo y perder la orientación. Situación similar sucede cuando el niño va leyendo. Se debe intentar que los pequeños vayan fijándose en las cosas que ven por el parabrisas delantero. Con ello disminuirá el riesgo de los mareos.
Con juegos. Si el niño se encuentra entretenido suele marearse con menor frecuencia, ya que centrará su atención en los juegos. De los más sencillos y usuales es el de contar los coches blancos y rojos que vengan en la dirección opuesta a la nuestra. Quien en un tramo de tiempo menor logre un mayor número, será el ganador. Este simple juego hace que el niño se concentre en mirar hacia el frente y le motiva en una tarea determinada. Con los más mayores una variante sería las matrículas pares o impares o sumas mentales sobre ellas.
Pastillas y chicles. Como medidas preventivas pueden usarse pastillas o chicles para el mareo. Antes de administrar uno de estos productos es necesario consultar con el pediatra y saber los efectos secundarios que se registrarán. Cuando se toma este tipo de medicamento, los reflejos suelen ser menores y producen somnolencia.
También es necesario tomar precauciones básicas por si el pequeño se marea y llega a vomitar. Llevar unas cuantas bolsas, preferentemente de papel o plástico y alguna muda de ropa a mano, permitirá solventar el problema de una manera más rápida y eficaz.